jueves, 15 de octubre de 2009

GUARAYOS


Marco histórico
Ascensión de Guarayos, fue fundada el año 1826, con las familias de Guarayos que antes componían los pueblos San Joaquín y San Pablo. En 1850 hubo un gran incendio que destruyó todo el pueblo, luego de eso el pueblo quedo en manos de los religiosos de Tarata y convertido en misión.
El Reverendo Padre Cors, nos relata el suceso de la siguiente forma: “casi por estos mismos días (1849) sucedió en Ascensión, que, habiéndose pegado fuego a unas casas, se excitó tal incendio agitado por el recio viento sur, sin que bastaran a contenerle los grandes esfuerzos de toda la gente que había, redujo a pavesas todo el pueblo, salvándose solo la iglesia y el galpón de casas del lado norte…. Algún tiempo costó su reconstrucción, pero no fue sin ventajas, dándose a las casas la figura regular de manzanas, que antes no tenían”.

En base al relato de Cors, podemos imaginarnos en un pueblo sin orden y con las casas dispersas. A partir de la reconstrucción, dirigida por los padres franciscanos, el pueblo adquiere una nueva forma, la que podemos conocer en base al relato del padre Cardus, que da una relación del estado de estas misiones que visitó entre los años 1883 y 1884, y a las que se refiere de la siguiente
forma.




"Actualmente hay en Ascensión veintiocho cuarteles de ciento hasta ciento cincuenta varas de largo, y de siete a ocho de ancho, de los cuales unos tienen las paredes de tabiques gruesos y bien embarrados, otros de adobes, y todos techados con tejas, a excepción de cinco que todavía tienen el techo de palma. En todas las misiones los cuarteles están colocados con mucha simetría y levantados a cordel y todos están con corredores por todos lados, sostenidos con columnas de palo labrado. Cada cuartel tiene un número mayor o menor de divisiones inferiores, separadas unas de otras con sus respectivos tabiques; y en cada división, que regularmente suele ser de nueve a doce varas de largo, acostumbra vivir una familia".

"La Iglesia tiene las paredes de adobe, pero el techo todavía es de palma…La forma de la misión consiste en una larga y ancha calle formada de largas y simétricas hileras de casas que se extienden de un extremo a otro, interrumpidas solamente por un lado, y en el techo en que esta la plaza mayor, la cual, como en todas las demás misiones, es cuadrada y grande, uno de cuyos frentes esta ocupada por la iglesia, las casas para los huéspedes o transeúntes, la escuela de niños, y la casa del padre. Alrededor de la plaza y frente a las casas que la componen, hay siempre un techo de unas veinte varas, que los Guarayú procuran tener muy aseado; siguiendo después, en cuadro también, una hilera de naranjos: todo lo demás de la plaza, esta cubierto siempre con una alfombra de grama verde y perenne, en cuyo centro como en las demás partes se eleva una Cruz".

“Por ambos lados de la calle principal y de la plaza mayor, se extienden igualmente otros cuarteles o hileras largas de casas, formando los frentes de otras plazas secundarias pero espaciosas también”.
El siguiente documento encontrado, confirma la descripción de Cardus, y es un plano fechado el 24 de septiembre de 1910 en el que Ascensión es presentada por el Rev. Bernardino J. Pesccioti, ex conversor y ex prefecto de las misiones. En esa época era prefecto de las misiones el R. P. Francisco Pierini. Este plano, que como dijimos, nos muestra Ascensión tal cual la describe Cardus, lo hallamos en el libro de W. Hermosa”. (fuente: narración histórica del autor).
La Primera Sección de la Provincia Guarayos, con su capital Ascensión, fue creada por Ley Nº 1143 del 6 de marzo de 1990 durante la presidencia del Lic. Jaime Paz Zamora.

CULTURA DEL PUEBLO GUARAYO

El pueblo guarayo tiene afirmada definitivamente su propia identidad cultural, desde antes de la época misional franciscana, ya fue escrita la historia de su origen, durante la época misional, se escribió su mitología, luego se escribieron sus tradiciones, cuentos y leyendas. Según el Doctor en Teología P. Pedro Polanco, de la orden Franciscana, en una de sus obras recientes, afirma que los guarayos pertenecen originalmente a los guaraníes – Itatines del Paraguay.
El pueblo guarayos es alegre, trabajador, profundamente católico, respetuoso de sus autoridades tradicionales, religiosas, cívicas y políticas. El cacicazgo y el cabildo han perdurado hasta nuestros días. Vive principalmente de la agricultura, en sus chacos produce maíz, arroz, yuca, plátanos, maní, piñas y otras frutas de la región.
Participa con devoción en todas las festividades del culto católico y en el carnaval derrocha toda la alegría de su alma libre, como reminiscencia de sus ancestros que vivieron y amaron la selva que fue su inmenso hogar. Precisamente por esto el guarayo es orgulloso. No se considera indio porque es libre. La autonomía la lleva en la sangre.
La chicha es una bebida indispensable en la vida del guarayo. Según su mitología fue el “Abuelo” quien enseñó a su mujer el modo de preparar la chicha. La utilizan en la alimentación y es muy importante en la vida social. No hay ningún acontecimiento en el cual se pueda prescindir de esta bebida. Es un alimento porque algunas familias guarayas sólo se desayunaban con el “siripi” endulzao. Es una bebida porque fermentada produce embriagues. Es preparada a base de maíz y yuca.
Su alimento preferido es el pescado, lo consume asado, frito, en locro o preparado con plátano verde envuelto en hojas de patujú similar al tamal y lo llaman “Mimboque”.
Son muy notorias las dotes artísticas que poseen los guarayos, especialmente para la música, la pintura y el dibujo. La música la llevan en su sangre. El género musical autóctono es la chovena que tiene un ritmo acompasado de “va y viene” pareja por pareja, a manera de una danza de guerra. Las letras de todas sus chovenas son sencillas y relatan hechos de su vida cotidiana. La vestimenta típica de la mujer guaraya es el tipoy.
Los instrumentos musicales son la flauta, guitarra, violines, caja, tambora, con los cuales ejecutan carnavales, taquiraris y últimamente música moderna.
Su principal artesanía es el tejido de hamacas. La mujer guaraya trabaja en el chaco y en la casa, además sabe hilar y tejer, de sus manos hábiles proceden las preciadas hamacas de hilo guarayo tejidas o atadas.
Con las hijas de palma de cusi, tejen el panacú que es en realidad lo que podría llamarse la “mochila” del guarayo, resulta cómodo para el transporte de cargas pesadas, tejen también canastos, sopladores y otros utensilios del hogar.
Los íconos del pueblo guarayo son el árbol del cusi, la hamaca, el panacú, el tipoy y el violín. Los guarayos poseen su propio himno, escudo y bandera provincial.


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